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"En la peor de las
contiendas también hay detalles de generosidad"
José Luis Melero publica una bibliografía comentada de la guerra civil en
Aragón.
Fotógrafo: JOSÉ MIGUEL MARCO
El investigador y bibliófilo José Luis Melero
MARIANO GARCÍA. Zaragoza | "Yo he aprendido mucho". Lo dice el estudioso y
bibliófilo José Luis Melero con un punto de amargura en la voz. Y es que
acaba de dar a la imprenta (Rolde de Estudios Aragoneses) un libro tan
indispensable como estremecedor: una bibliografía de testimonios en torno
a la guerra civil en Aragón publicados entre 1936 y 1949. Una tarea
apasionante desde el punto de vista intelectual, pero dolorosa en lo
personal, ya que ha tenido que estudiar testimonios escalofriantes.
"Hay relatos sobrecogedores, que ponen los pelos de punta -señala-. Y
claro, uno no puede permanecer impasible ante la descripción de las
atrocidades que cometieron ambos bandos".
Lector compulsivo e inteligente, Melero se decidió a embarcarse en este
proyecto tras recibir sendas invitaciones de Antón Castro y José Domingo
Dueñas para hablar en Albarracín y Huesca de los libros sobre la guerra
civil en Aragón, o de aragoneses que relataron la contienda. Al final, ha
reunido 128 (en su mayor parte libros y folletos escritos por
simpatizantes de los sublevados), cifra que se apresura a asegurar que no
es definitiva.
"Como todas las bibliografías, se trata de un trabajo aproximativo. Hay
investigadores que seguramente hoy mismo podrían citar algún libro o
folleto que debería recogerse en la bibliografía. Quizá incluso tenga yo
alguno y no haya recordado su existencia".
Difícil parece, porque Melero ha buceado en los fondos de todas las
bibliotecas españolas en busca de publicaciones de entre 1936 y 1949 que
pudieran ser incluidas en su bibliografía. Ha recogido, también, libros
publicados en Francia, Cuba, Argentina, México... Obras en ocasiones tan
raras que se conocen solo unos pocos ejemplares en todo el mundo. Luego,
para comentarlas, ha manejado toda la bibliografía posterior, por lo que
cada texto tiene una impresionante riqueza informativa.
"Intento evitar los juicios de valor sobre lo que se cuenta en cada obra
-subraya- pero sí que en algunas ocasiones, pocas, porque el tema no las
favorece, he introducido pequeñas dosis de ironía en los comentarios".
Las páginas de "Los libros de la Guerra", cuya portada ha elaborado Pepe
Cerdá, están repletas de datos sorprendentes. Como que un aragonés se
salvó de ser fusilado junto a Sánchez Mazas, o que hubo quien pidió que
Zaragoza, por los esfuerzos realizados en la guerra, tuviera salida al
mar. O algún combatiente se jactaba de haber fusilado "a más de ciento
diez", y que el bando franquista tuvo hasta cuatro oportunidades distintas
de salvar la vida del obispo Polanco. O que El Tebib Arrumi, uno de los
mayores propagandistas de Franco, tuvo tras la guerra la oportunidad de
vengarse del asesino de su hijo. Y que enfrentado a él, y delante del
juez, dijo que no lo conocía de nada. "Hay mucho horror en estos libros
-concluye Melero-, pero también he descubierto que todo fue más complicado
de lo que nos parece hoy. En la peor de las contiendas también hay
detalles de generosidad, y de quienes menos te lo podías imaginar".
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